Sobre la nueva redacción, neoperiodismo

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Se habla en todos lados sobre la gente que cada vez se siente más atraída por el poder informativo de Internet, ya sea para consumir, para producir o para ambos. Es algo que se está viviendo y es parte de una revolución y una evolución que ya hacía falta.

Muchos años han pasado desde que la televisión se fincó y ofreció algo nuevo en aquella época ¿50 años, 60?, tal vez un poco más de tiempo, la popularización de este medio se dió de forma gradual en cierta forma. Posteriormente, se le vió como un excelente modelo de negocio, a comparación del radio, a través de este medio podían ofrecer imágenes en movimiento, yendo más allá del cartel.

Poco falta para que termine este decáda, pareciera increíble, ya casi es el 2010 y la televisión ofrece el mismo tipo de contenido, noticias atrasadas (hasta por 1 mes) y entretenimiento decadente y burdo que hace 10 años, en 1998. Por otro lado, la mitad de periódicos siguen conservando la misma línea amarillista, tendenciosa y en algunos casos desactualizados hasta por 2 días, aunque esto se ve con menos frecuencia. La radio, es uno de los medios tradicionales más diversos pero que, también en muchos casos se ha convertido en el blanco de la monopilización de lo absurdo y lo desagradable.

No todo es negro, existen muy buenas ideas en televisión que captan la atención por su originalidad y destreza, en periódicos también existen los periodistas de verdad y las noticias que hacen pensar, las que son imparciales, pocas son las verdaderas excepciones que realmente informan, realmente divierten y realmente hacen periodismo.

Es entonces cuando llega un medio interactivo, un medio dinámico (no porque ofrezca chispas centelleantes ni ranitas de colores brincando; cómo suelen confundir esto), un medio a través del cual la información llega de distintas mentes con distintos criterios y distintas opiniones, el Internet.

Sin ver a Internet como un medio omnipresente y omnipotente y sin darle un aire de divinidad, es una pauta que pone a pensar a muchas personas, sin distinción; sin embargo, también es el blanco de todas las críticas posibles, constructivas y destructivas, es controversial y amigo a la vez.

Existe un ámbito muy especial, que se ha visto en Internet prácticamente desde que nació: el periodismo. El hecho de dar noticias a los seguidores de la página o del webmaster, noticias que se referían más al sitio en sí que a la vida diaria. Los años pasaron y en muchos lugares se empezaron a mezclar las noticias de la vida cotidiana con las noticias del sitio hasta que, hace no mucho tiempo se organizaron y los periódicos en línea cobraron importancia tal que se llega a hablar sobre crisis a un futuro no muy lejano en los periódicos impresos, ¡cambio de modelo de negocio! ¿Otra vez?, si así estamos bien, pues no.

Sin hacer comparación, es fácil ver que existen pocas fuentes de información en el mundo impreso a comparación de las miles, por no decir millones de opiniones que existen en la red, ya no es cuestión sólo de informarse, sino de generar un criterio y expresarlo, nutrirlo y compartirlo, no dar por dar, sino dar por recibir sin esperar recibir.

La cuestión social de informar unilateralmente quedó atrás (es tan de los 90′s), ¿entonces en dónde queda la otra parte que quiera retroalimentar? pues aquí está, está presente, leyendo del otro lado del monitor, escribiendo a la vez un artículo, o publicando alguna fotografía en una red social o, simplemente, informando sobre un acontecimiento reciente justo segundos después de que haya sucedido. Es justo aquí donde sucede el neoperiodismo.